2024-25 / Sound Installation - Ongoing series
Del colapso al origen (el duelo)
Sound installation
En BIENALSUR 2025. Exhibición «Persistencias»
Museo Fernández Blanco, CABA.
2025
Inspirada en los agujeros negros, la instalación es imaginada como un santuario en el cosmos: el ritual funerario de una estrella masiva que es a la vez todos los duelos, todas las transformaciones.
A sanctuary in the cosmos. My little quasar.
In the installation “From Collapse to Origin (Grief)” I take a poetic approach to scientific narrative in order to explore the connection between beginning and end—present both in cosmologies and in the singularity of black holes, as well as in the practice of funerary rituals.
On the floor of the room lies a mound of ashes. At its center, a black surface is revealed. A beam of light from a moving head fixture installed on the ceiling illuminates it from above. The lighting behavior is dynamic. Like a dance, the light varies in intensity, gradually widening and narrowing in sync with a dark ambient sound piece.
This spatial composition, shaped through sound and light, invites introspection. Around the sculptural center, there is space to pause, listen, and observe the slow changes in energy.
After the birth of my daughter, I began reflecting deeply on the arrow of time. I started reading about thermodynamics and became especially interested in the second law, which states that the entropy of the universe continuously increases. I wanted to give form to this idea in an artwork. I kept reading and arrived at one of the objects of maximum entropy: black holes. There I found this fascinating connection that inspired me.
In the collapse of a massive star, matter is compressed to an extreme degree and occupies an unimaginably small region of infinite density, defining a space-time singularity. This notion of singularity, which explains black holes, is also present in current cosmological theories. When it comes to a singularity, the laws of science reach a limit. Even professional physicists disagree on what should be expected to happen in such a case. Despite this, they converge on one point: the collapse of mass and the origin of the universe share an inexplicable nature.
Before science, ancestral humans formulated something similar through their mystical experience of the world. In fact, this connection between beginning and end is addressed, among other ways, through the consecration of spaces that promote a return to the original myth. Time and space are ruptured through ritual. In a sense, wherever and whenever it occurs, the prevailing laws cease to function.
I did not know then that what I would live through in the following two years would deepen this project so profoundly. A constellation of losses, a succession of griefs in a very short time—among them the death of my mother—ultimately shaped and gave meaning to this work.
Ash was already a signifier I wanted to work with, as a synecdoche of entropy, the trace of an irreversible process. Now, more than before, ash allowed me to invoke the funerary ritual: farewells, strategies for the presence of absence, transmutations that are portals.
The installation stands as testimony to that experience: a mark in space, an axis mundi pointing to the infinite gravity of a transformative event.
Un santuario en el cosmos. Mi pequeño quasar.
En la instalación “Del colapso al origen (el duelo)” hago un abordaje poético del relato científico para explorar la conexión entre principio y fin, presente tanto en las cosmologías y en la singularidad de los agujeros negros como en la práctica de los rituales funerarios.
En el piso de la sala, hay un montículo de cenizas. En el centro, se devela una superficie color negro. El haz de luz de un cabezal móvil instalado en el techo de la sala, lo ilumina cenitalmente. El comportamiento de la iluminación es dinámico. Como en una danza, la luz varía su intensidad, y se ensancha y afina paulatinamente, en sincro con una pieza sonora en clave dark ambient.
Esta composición del espacio, a través del sonido y de la luz, invita al recogimiento. En torno al centro escultórico, hay lugar para detenerse, escuchar y mirar los cambios lentos de la energía.
Tras el nacimiento de mi hija, comencé a reflexionar profundamente sobre la flecha del tiempo. Comencé a leer sobre termodinámica y me interesé especialmente por la segunda ley, la que postula que la entropía del universo aumenta continuamente. Quería plasmar esto en una obra. Seguí leyendo y llegué a uno de los objetos de máxima entropía: los agujeros negros. Allí encontré esta conexión fascinante que me inspiró.
En el colapso de una estrella masiva, la materia se comprime extremadamente y ocupa una región inimaginablemente pequeña de densidad infinita, lo que define una singularidad espacio-temporal. Esta noción de singularidad, que explica los agujeros negros, también se encuentra en las teorías cosmológicas actuales. Cuando se trata de una singularidad, las leyes de la ciencia encuentran un límite. Incluso los físicos profesionales discrepan sobre qué esperar que ocurra en ese caso. A pesar de ello, coinciden en un punto: el colapso de la masa y el origen del universo comparten una naturaleza inexplicable.
Antes de la ciencia, los humanos ancestrales formularon algo similar en su experiencia mística del mundo. De hecho, esta conexión entre el principio y el fin se aborda, entre otras maneras, en la consagración de espacios que promueven el retorno al mito original. El tiempo y el espacio se rompen con el ritual. En cierto modo, dónde y cuándo ocurre, las leyes vigentes dejan de funcionar.
No sabía entonces que lo vivido en los dos años que siguieron espesaría tanto este proyecto. Una constelación de pérdidas, sucesión de duelos en muy poco tiempo -entre ellos la muerte de mi mamá- terminaron de dar forma y dar sentido esta obra.
La ceniza era ya un significante que quería trabajar, como sinécdoque de la entropía, huella de un proceso irreversible. Ahora, más que antes, la ceniza me permitió invocar el ritual funerario. Despedidas, estrategias de presencia de la ausencia. Transmutaciones que son portales.
La instalación es testimonio de esa experiencia: una marca en el espacio, una axis mundi que señala la gravedad infinita de un evento transformador.
Del colapso al origen (el duelo)
Instalación sonora y lumínica, 2025.
Concepto y realización: Mene Savasta
Asistencia técnica: Lucas DM y Julian di Pietro
Sobre exhibición “Persistencias” de BIENALSUR 2025
Entre julio y noviembre de 2025 en Museo Fernández Blanco, Buenos Aires, Argentina.
Curaduría: Diana B. Weschler, BIENALSUR
Producción: Julieta Sarmiento
Montaje: Alfio Demestre
Registro y edición: Público agencia
Gracias a:
Fernando Alsina, Marina Hoxter, Miguel Marino. Espacios del Arte Sonoro: Julian Di Pietro, Julia Rossetti, Vero Balduzzi, Lucero Blaustein, Luciano Piccilli, Pablo Elinbaum. Angeles Porrua, Estefania Mateo, Mariana Pellejero. Alejandro Suárez Pryjmazuc, Agustín Nacarato, Nadia Guzmán, Santi Rua.
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